Y llegó diciembre y la próxima semana llega navidad, que horror, cientos de personas pululando por las calles con rostros disfrazados de felicidad, les entra el amor al próximo y el amor filial tiene precio.
Hace un par de años decidí que no me gustaba la navidad, que de hecho la odiaba, lo peor de mi vida siempre se ha dado en estas fechas, y por alguna razón duele más y no lo olvidas, el año pasado, mi padre murió el 14 de diciembre, y en la cena de navidad cubrimos los requisitos básicos e indispensables, no había razón para festejar ni motivos para brindar, el año que se acercaba no se vislumbraba muy favorable ni nada alentador.
Este año, una muñeca vive un luto mas grande que el mío, murió un amor y con él la esperanza y la ilusión, esta navidad, pensará en sus alas rotas y seguramente le pesarán, su brindis del año venidero tendrá que ser en el sentido de obtener la fuerza necesaria para vivir, y eso me da gusto, porque sabe que lo hará.
Esta navidad, yo estaré sacando las cosas de mi oficina, el 2005 engrosaré la lista de desempleados, recordaré que 365 años se fueron muy rápido, que mi padre ya tiene un año de muerto y que yo tengo una cuenta muy grande por pagar, todo porque la niña quería un carro, sabré que mi madre es un año mas vieja y es su segundo año sola, necesitó que mi padre se muriera para darse cuenta que sus hijos no lo son todo en la vida.
Maldita Navidad, maldito diciembre con su olor a limas y cañas, con olor invariablemente a muerte, a final del maratón Guadalupe reyes, nunca faltará los un números fríos de la cantidad de gente que murió bañando las carreteras de sangre y sus casas llenas de olor a carne calcinada que huele mas bien a cabello quemado.
Quieren festejar un mes rojo, adelante, quieren llenar sus mesas de comida que nunca se acaba mientras en las puertas cerradas de las iglesias ven a un hombre o a una mujer envueltos en una cobija buscando un rincón entre el suelo y la pared para pasar sus fiestas decembrinas, a final de cuentas no son de mi familia ¿verdad?
Así es que Triste navidad para todos ustedes.
Hace un par de años decidí que no me gustaba la navidad, que de hecho la odiaba, lo peor de mi vida siempre se ha dado en estas fechas, y por alguna razón duele más y no lo olvidas, el año pasado, mi padre murió el 14 de diciembre, y en la cena de navidad cubrimos los requisitos básicos e indispensables, no había razón para festejar ni motivos para brindar, el año que se acercaba no se vislumbraba muy favorable ni nada alentador.
Este año, una muñeca vive un luto mas grande que el mío, murió un amor y con él la esperanza y la ilusión, esta navidad, pensará en sus alas rotas y seguramente le pesarán, su brindis del año venidero tendrá que ser en el sentido de obtener la fuerza necesaria para vivir, y eso me da gusto, porque sabe que lo hará.
Esta navidad, yo estaré sacando las cosas de mi oficina, el 2005 engrosaré la lista de desempleados, recordaré que 365 años se fueron muy rápido, que mi padre ya tiene un año de muerto y que yo tengo una cuenta muy grande por pagar, todo porque la niña quería un carro, sabré que mi madre es un año mas vieja y es su segundo año sola, necesitó que mi padre se muriera para darse cuenta que sus hijos no lo son todo en la vida.
Maldita Navidad, maldito diciembre con su olor a limas y cañas, con olor invariablemente a muerte, a final del maratón Guadalupe reyes, nunca faltará los un números fríos de la cantidad de gente que murió bañando las carreteras de sangre y sus casas llenas de olor a carne calcinada que huele mas bien a cabello quemado.
Quieren festejar un mes rojo, adelante, quieren llenar sus mesas de comida que nunca se acaba mientras en las puertas cerradas de las iglesias ven a un hombre o a una mujer envueltos en una cobija buscando un rincón entre el suelo y la pared para pasar sus fiestas decembrinas, a final de cuentas no son de mi familia ¿verdad?
Así es que Triste navidad para todos ustedes.