domingo, abril 11, 2010

OTRA VEZ NOSTALGIA POR MIS PIEDRAS

Tengo un ataque de nostalgia, ya sabes con una sonrisa estúpida en el rostro, la cabeza inclinada a la derecha, uno que otro suspiro, los síntomas clásicos del mal que hoy me aqueja. Nada tiene que ver con pensar que “todo tiempo pasado fue mejor” pues eso si sería verdaderamente triste, tiene mas bien que ver con las piedras que fui dejando en el camino y lo que ellas han construido.
Esas, mis piedras, hoy tienen vidas tan ajenas a mi y aun así me siento parte de ellas, y en este ataque de nostalgia es imposible una inyección de ego, pues sé que aun formo parte de sus vidas, que de vez en vez recuerdan los versos que me escribían, las canciones cursis que me dedicaban, los ataques de celos y las lagrimas que secaron al rodar de mi rostro a su camisa.
No es simple vanidad, aun me veo en sus ojos, porque de vez en cuando los veo en los míos, porque la vida que tengo hoy en gran parte se las debo a ellos, a mis piedras; que me mostraron mi rumbo al compartirme el suyo; me gusta jugar a que converso con ellos, a que les cuento en que momento dejaron de ser fantasmas para convertirse en brisa que golpea mi rostro cada año al entrar el mes de marzo ¿o noviembre?.
En fin, sigo siendo yo la que hoy te escribe, si soy la misma radical, la misma soñadora adicta a los vuelos libres, pero sobre todo a tirarme al vacío en picada y antes de tocar el suelo volver a elevarme, lo único que ya no soy y sí lo digo con cierto aire de tristeza; es la misma niña que conociste, empecé a crecer desde que me enseñaste a dudar, desde que me mostraste que los amigos se mantienen según la posición; ¿mmm la verdad? no importa, aun me gusta quien soy, me gusta quien eres y me gustan estos ataques de nostalgia, aunque me obliguen a escribir un email que será el inicio de una larga cadena de quizás de tu lado y del mío de nuca mas, ¿no es esto un hermoso juego perverso?
Lo mejor de esto es que por la mañana despertaré con una sonrisa distinta y con el grito de ¡Buenos días! De la vida que elegí y me libera de nostalgias