- Este mundo es una mierda; y yo no estoy lista para tragármela sin asquearme hasta vomitar.
- Así fue como me cortaron las alas hace años.
Están apunto de cortarme las alas una vez mas el pueblito amarillo que conocí y que me gustó hace unos meses se está convirtiendo en amarillo chorrillo, y todo huele a podredumbre, me va a quedar pequeño dentro de poco, me dijo alguien ayer, no estoy segura de eso, lo único que se es que a mi no pueden obligar a tragarme tanta mierda sin hacerle gestos.
Las putas están a la orden del día, pero no putas como nosotras que vendemos de vez en cuando alguna buena idea por algunos pesos, son putas de traje y saco negro, con corbata y la mayoría de ellas usan anteojos para verse más ejecutivas.
La habitación del Ché en la torre de marfil, perdió sus fotos y su encanto, ya no queda ningún recuerdo de lo que ahí dentro se soñaba, ahí dentro me dejaron volar y creer, me dejaron pensar y crear, ¡y me pagaban por eso! Dicen las urracas que se esconden en los rincones, que la puta que va vivir en esa oficina es una que se viste con solapas que simulan piel de leopardo, con microscópicas faldas verde limón auch. Además bastante por decirlo de algún modo autóctona. Si es así dentro de poco veré a los estudiantes con uniformes leopardo púrpura, o bien diseñados por la familia peluche para estar a la moda y muy chick. El estereotipo es fácil de reconocer, un automóvil sedan nuevo con camisetas por cubre asientos (mientras más cochinas mejor) por tapetes unas cosas brillosas en color púrpura, e infinidad de figurillas de cerámica en el tablero del carro. Por supuesto, no podía faltar el saltillo multicolor cubriendo el asiento trasero.
Esa habitación, ya no tendrá al Ché, no tendrá vuelos ni sueños, los estudiantes dejaran de creer y volverán a una rutina mecánica y dolorosa prendiéndole velas a Santa Elba Ester Gordillo y al mártir Carlos Salinas y Manuel Bartlet.
- Así fue como me cortaron las alas hace años.
Están apunto de cortarme las alas una vez mas el pueblito amarillo que conocí y que me gustó hace unos meses se está convirtiendo en amarillo chorrillo, y todo huele a podredumbre, me va a quedar pequeño dentro de poco, me dijo alguien ayer, no estoy segura de eso, lo único que se es que a mi no pueden obligar a tragarme tanta mierda sin hacerle gestos.
Las putas están a la orden del día, pero no putas como nosotras que vendemos de vez en cuando alguna buena idea por algunos pesos, son putas de traje y saco negro, con corbata y la mayoría de ellas usan anteojos para verse más ejecutivas.
La habitación del Ché en la torre de marfil, perdió sus fotos y su encanto, ya no queda ningún recuerdo de lo que ahí dentro se soñaba, ahí dentro me dejaron volar y creer, me dejaron pensar y crear, ¡y me pagaban por eso! Dicen las urracas que se esconden en los rincones, que la puta que va vivir en esa oficina es una que se viste con solapas que simulan piel de leopardo, con microscópicas faldas verde limón auch. Además bastante por decirlo de algún modo autóctona. Si es así dentro de poco veré a los estudiantes con uniformes leopardo púrpura, o bien diseñados por la familia peluche para estar a la moda y muy chick. El estereotipo es fácil de reconocer, un automóvil sedan nuevo con camisetas por cubre asientos (mientras más cochinas mejor) por tapetes unas cosas brillosas en color púrpura, e infinidad de figurillas de cerámica en el tablero del carro. Por supuesto, no podía faltar el saltillo multicolor cubriendo el asiento trasero.
Esa habitación, ya no tendrá al Ché, no tendrá vuelos ni sueños, los estudiantes dejaran de creer y volverán a una rutina mecánica y dolorosa prendiéndole velas a Santa Elba Ester Gordillo y al mártir Carlos Salinas y Manuel Bartlet.
El mundo es una mierda, y yo no estoy dispuesta a tragármela.