Se cuentan cerca de 20 colillas de cigarro en el cenicero, una lata de coca cola a medio terminar (o medio llena para los optimistas), un termo lleno de café frío y un cuerpo sin alma en el escritorio.
Las horas transcurren y la vida sigue estancada, hace una semana decidí comprarme un listón tricolor para unirme a la resistencia ciudadana, pero bajo el pretexto de no tener tiempo no lo he hecho, hoy se lo que realmente significa la burocracia, te sientas en un escritorio, pierdes el tiempo y te pagan por ello. ¡Dios bendiga este país en el que almas en pena reciben un salario por no hacer nada, mientras otras cuantas buscando de pueblo en pueblo una actividad que les de comer!
Afuera el mundo sigue igual, Fox, sigue creyendo que el país no esta torcido solo un poco inclinado, las muertas de Juárez siguen sin tener voz para gritar el nombre de su verdugo, el señor gobernador, odia todos los documentos que tengan que ver con el PAN, Fidel sigue vivo para desgracia de Bus, y los insurgentes continúan tirando bombas en Irak.
Los balcones del pueblo amarillo siguen vacíos, últimamente se escapan luce a través de las cortinas blancas, el amigo que se mudo a la casa de soledad, hoy ya no la tolera y la califica como buitre.
Las cosas no han cambiado, solo me tocó mirar el teatro tras bambalinas, donde este vieja obra de seis actos inició, desde donde estoy, el escenario se ve muy lejano y pequeñito, realmente no me importaría tirarme al vacío lo peor que puede pasar es que me convierta en un extra más en esta obra, pero el reparto es pésimo y ya se me el final.
Creo que es hora de volverme insurgente, o aceptar mi vida de burócrata pero no me gusta usar traje gris, la vida regresa a mi cuerpo después de las ocho de la noche, pero en el pueblito amarillo a esa hora la vida esta cerrando para iniciar un nuevo día a las diez de la mañana, añoro mi libertad pero no la que me permitía vagar, sino aquella en donde el pensamiento y los sueños eran la única divisa que importaba.
Hay cerca de 20 cigarros en mi cenicero, un amigo menos en las filas de la burocracia, un amigo jadeante de soledad, una más que extendió sus alas esperando que llegue el viento y se la lleve a algún lugar no importa a cual lo que importa es llegar, y yo sigo contando mentiras que nunca se publican, y sigo vaciando mi alma en este post aunque la verdad el cerebro se encuentra en un estado de reposo, cuando valga la pena giraré la perilla a encendido.
Las horas transcurren y la vida sigue estancada, hace una semana decidí comprarme un listón tricolor para unirme a la resistencia ciudadana, pero bajo el pretexto de no tener tiempo no lo he hecho, hoy se lo que realmente significa la burocracia, te sientas en un escritorio, pierdes el tiempo y te pagan por ello. ¡Dios bendiga este país en el que almas en pena reciben un salario por no hacer nada, mientras otras cuantas buscando de pueblo en pueblo una actividad que les de comer!
Afuera el mundo sigue igual, Fox, sigue creyendo que el país no esta torcido solo un poco inclinado, las muertas de Juárez siguen sin tener voz para gritar el nombre de su verdugo, el señor gobernador, odia todos los documentos que tengan que ver con el PAN, Fidel sigue vivo para desgracia de Bus, y los insurgentes continúan tirando bombas en Irak.
Los balcones del pueblo amarillo siguen vacíos, últimamente se escapan luce a través de las cortinas blancas, el amigo que se mudo a la casa de soledad, hoy ya no la tolera y la califica como buitre.
Las cosas no han cambiado, solo me tocó mirar el teatro tras bambalinas, donde este vieja obra de seis actos inició, desde donde estoy, el escenario se ve muy lejano y pequeñito, realmente no me importaría tirarme al vacío lo peor que puede pasar es que me convierta en un extra más en esta obra, pero el reparto es pésimo y ya se me el final.
Creo que es hora de volverme insurgente, o aceptar mi vida de burócrata pero no me gusta usar traje gris, la vida regresa a mi cuerpo después de las ocho de la noche, pero en el pueblito amarillo a esa hora la vida esta cerrando para iniciar un nuevo día a las diez de la mañana, añoro mi libertad pero no la que me permitía vagar, sino aquella en donde el pensamiento y los sueños eran la única divisa que importaba.
Hay cerca de 20 cigarros en mi cenicero, un amigo menos en las filas de la burocracia, un amigo jadeante de soledad, una más que extendió sus alas esperando que llegue el viento y se la lleve a algún lugar no importa a cual lo que importa es llegar, y yo sigo contando mentiras que nunca se publican, y sigo vaciando mi alma en este post aunque la verdad el cerebro se encuentra en un estado de reposo, cuando valga la pena giraré la perilla a encendido.