Me he vuelto muy amiga del insomnio, platica conmigo, me susurra, toda la noche, me dice como le va en la tierra, como es que todo el mundo se queja de él y como todos tratan de eliminarlo.
Me cuenta que nadie entiende su función entre los mortales, se burla mucho de quienes compran colchones, cambian almohadas, tomas pastillas, se matan haciendo ejercicio por la noche, de quienes leen un libro y se caga, pero de verdad se caga de quienes piensan que de verdad va a funcionar contar ovejitas saltando la cerca, todo con tal de llegar a los dulces brazos de Morfeo.
Él dice que no todos los humanos valen la pena, que le gusta conversar con los trastornados, dementes, deprimidos, hiperactivos, y patéticos seres humanos que gustan de sentir lástima por si mismos, de aquellos que piensan que el mundo es un excusado muy pequeño para la gran caca que son.
Me cuenta secretos de sus clientes predilectos, hoy se mucho sobre mucha gente que no conozco, de tipos que veo en la tele jugando a ser líderes mundiales, nacionales o regionales. Me dijo el futuro del Pueblito ¿Amarillo? Y no es muy promisorio ni interesante ninguno de estos temas.
Él habla y habla, y yo pienso en vitrinas, en rentas, en deidades, en mediums, en dolores de cabeza, en mis abuelas, en dónde dejé las pinches bocinas de la computadora, en mis muertos y sus bóvedas, en niños genios, en las Siamesas, en Boca Sucia, en el chico oscuro, en el jet que nos llevaría a recorrer el mundo, en las operaciones que Boca Sucia nos prometió y que ahora nos hacen falta, en la hija que no tengo y que no tendré, en el 2006, en, en, en.
Adoro a mi amigo insomnio, me encantan sus charlas con mi conciencia, pero sobre todo lo amo porque después de tanta charla su voz me arrulla hasta quedarme dormida, además, si como no, en esta letrina que llaman tierra, nosotros somos cacas muy grandes. ¿o no?.
Me cuenta que nadie entiende su función entre los mortales, se burla mucho de quienes compran colchones, cambian almohadas, tomas pastillas, se matan haciendo ejercicio por la noche, de quienes leen un libro y se caga, pero de verdad se caga de quienes piensan que de verdad va a funcionar contar ovejitas saltando la cerca, todo con tal de llegar a los dulces brazos de Morfeo.
Él dice que no todos los humanos valen la pena, que le gusta conversar con los trastornados, dementes, deprimidos, hiperactivos, y patéticos seres humanos que gustan de sentir lástima por si mismos, de aquellos que piensan que el mundo es un excusado muy pequeño para la gran caca que son.
Me cuenta secretos de sus clientes predilectos, hoy se mucho sobre mucha gente que no conozco, de tipos que veo en la tele jugando a ser líderes mundiales, nacionales o regionales. Me dijo el futuro del Pueblito ¿Amarillo? Y no es muy promisorio ni interesante ninguno de estos temas.
Él habla y habla, y yo pienso en vitrinas, en rentas, en deidades, en mediums, en dolores de cabeza, en mis abuelas, en dónde dejé las pinches bocinas de la computadora, en mis muertos y sus bóvedas, en niños genios, en las Siamesas, en Boca Sucia, en el chico oscuro, en el jet que nos llevaría a recorrer el mundo, en las operaciones que Boca Sucia nos prometió y que ahora nos hacen falta, en la hija que no tengo y que no tendré, en el 2006, en, en, en.
Adoro a mi amigo insomnio, me encantan sus charlas con mi conciencia, pero sobre todo lo amo porque después de tanta charla su voz me arrulla hasta quedarme dormida, además, si como no, en esta letrina que llaman tierra, nosotros somos cacas muy grandes. ¿o no?.