Hay días en que no me acuerdo de la tristeza, hay días que soy inmensamente feliz, y paseo con mi hija y mi marido. Y hay días, que días que me duelen, me duele levantarme de la cama, me entristece abrir los ojos y salir a trabajar, dejar a mi hija en la guardería y sentir que la abandono, esos días me acuerdo de mi blog, y vomito toda mi tristeza; después de todo es más barato que un psicólogo, y hoy la noche es triste, y no sé porque solo sé que me duelen los dedos al teclear.
Y puede ser que el dinero se nos está acabando, que mi hija está enferma y mi marido también, que hace mucho no te veo y cuando lo haga no recibiré de ti la disculpa que me merezco desde hace muchos años por tratarme como gente de tercera.
Pero lo que en verdad me puso muy triste fue recordar a mi viejo, y ver la profundidad de los ojos de niña y saber que él se habría perdido en ellos tal como yo, que la amaría como nadie la amaría jamás, que le diría “desgraciada” era su palabra de cariño y mi Danna correría a abrazarlo diciéndole “abuito” y me acusaría por regañarla o no prestarle el delfín de cristal cortado que vive en la mesa de centro de casa de mi mamá, se vería en ella, y moriría de risa cuando ella le enseñara a contar hasta diez en ingles y español, que le mostrara un “cúrculo, cuararao o un crianculo” después de todo solo tiene 2 años.
No sé como habría sido solo sé que él se la perdió; aunque, quizás se conocieron en la sala de espera y por eso es manipuladora y obstinada pero ¿Cómo pudiste perderte esa mirada transparente? ¿cómo no estuviste cuando era una cosa colorada? ¿cómo no me diste un consejo el día que me casé y el día que nació mi ángel? ¿cómo te fuiste sin decirnos algo bello?
En fin, es tu estilo de hacer las cosas, pero ¿sabes que me pone más triste? que si estuvieras aquí, Gabriel nunca habría usado el pelo largo, nunca se habría puesto un arete en la oreja, no tendría moto, no habría conocido los bailes de bandas, pero lo peor es que tal vez Danna no estaría o no sería ella y de cualquier modo te lo habrías perdido ¿no es eso verdaderamente triste?